El Centro de Interpretación de la Cultura de la Madera (ciCUM) de Vadillo Castril ya es una realidad.

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El Centro de Interpretación de la Cultura de la Madera (ciCUM) de Vadillo Castril ya es una realidad.

Por Rufino Nieto Ojeda. Ex-Profesor del Centro de Capacitación Forestal. Especialista y escritor de Temas Serranos.

Ya está abierto al público el centro etnográfico de la cultura de la madera que se ubica en las instalaciones del antiguo aserradero. Con él, además de dar utilidad a las instalaciones que en su día pertenecieron a Explotaciones Forestales de la RENFE, se completa la oferta de infraestructuras de uso público del Parque Natural y contribuirá a promocionar este bonito poblado al poner en valor el patrimonio material e inmaterial de esta parte de la serranía. No en vano, es la primera inversión importante en Vadillo desde la declaración del territorio serrano como Parque Natural hace 28 años.

Cuando la empresa Explotaciones Forestales de la RENFE abandona la actividad del aprovechamiento maderero en esta serranía, un par de años después de haberse declarado el territorio serrano como Parque Natural, se cierra el aserradero de Vadillo Castril, que aunque de estructura sencilla y nada automatizado fue uno de los más rentables y eficientes de cuantos disponía la compañía ferroviaria en España. No en vano, en torno a un tercio de las traviesas de coníferas que utilizó la RENFE salieron del mismo. Las expectativas de ecodesarrollo que se vendieron a la ciudadanía con la declaración del espacio protegido, basado en parte en la potencialidad de la importante producción de madera de pino de estos montes, tranquilizó en buena parte a esta Comarca, hasta el punto de que nadie movió un solo dedo rechazando la marcha de la RENFE y la pérdida de tan importante fuente de ingresos para la zona. Sin embargo, el efecto inmediato que percibe la población local de Cazorla y La Iruela ante la nueva situación, fue una drástica caída de ingresos en sus negocios y el aumento del paro local, siendo la medida especialmente nefasta para Vadillo Castril. No obstante, se llega a formar una cooperativa de trabajadores locales, denominada Cooperativa Maderera Cazorleña (COMACA) a la que se le adjudicaron algunas cortas de madera e, incluso, las instalaciones del aserradero para su reapertura. Sin embargo, pronto aparecen los problemas derivados de las enérgicas limitaciones medioambientales a los trabajos del aprovechamiento, que dieron al traste con COMACA y las esperanzas de ver nuevamente en funcionamiento las instalaciones de aserrío de Vadillo.

Pedro, Ana y Molero Poyos Mesa

Emilio Molero, Ana Fernández y Pedro Antonio Tíscar en el Pico de la Mesa el día que se gesta la construcción del ciCUM.

A partir de entonces se vino reivindicando, especialmente desde el Sindicato UGT, la reapertura del aserradero, lo que suponía una inversión mínima al encontrarse las máquinas en óptimas condiciones. Sin embargo, la oposición soterrada de algún que otro grupúsculo conservacionalista, pero con influencias en las voluntades de los dirigentes políticos, fueron alejando poco a poco la posibilidad de que lo viéramos funcionar nuevamente. Las esperanzas de quienes creíamos en su viabilidad se disiparon definitivamente, cuando la Consejería de Medio Ambiente construye un nuevo aserradero, con una fortísima inversión, en la localidad almeriense de Fiñana. Y es que lo que en Cazorla fue imposible con una enorme producción de madera y una inversión mínima para el erario público, al estar el aserradero ya hecho, sí fue posible en una provincia donde el esparto y los invernaderos son más abundantes que los pinos. Cosas de la política. Paralelamente, aunque el local estaba cerrado, algún que otro caco debió acceder al mismo, porque fueron desapareciendo misteriosamente motores eléctricos y otros componentes de la maquinaria, por lo que progresivamente las instalaciones se fueron desvalorizando.

El ciCUM: una nueva oportunidad.

En la primavera de 2009 el técnico de la Diputación Provincial, Emilio Molero, nos informa de la pretensión del Área de Turismo del organismo provincial de marcar un itinerario en Navahondona para que los visitantes pudieran observar los restos de pegueras, caleras, aserraderos y otros elementos patrimoniales relacionados con los aprovechamientos forestales en esta parte del Parque Natural. Así, se  concertó una visita a la zona a la que asistimos Emilio, la Directora del Área de Turismo de la Diputación, Ana Fernández, mi compañero del Centro de Capacitación, Pedro Antonio Tíscar, y quien suscribe. Después de visitar varias pegueras y comprobar el lamentable estado de deterioro de las mismas y la distancia entre ellas, llegamos a la conclusión de la escasa operatividad y el dudoso éxito de cara al visitante que podría tener el pretendido itinerario, además de posibles limitaciones por parte de Medio Ambiente al encontrarse todas ellas en la Zona A del Parque. Encima del Pico de la Mesa, donde finalizamos el recorrido, les propusimos que podría ser mucho más operativo agrupar estos elementos en una especie de museo y que el lugar ideal para ubicar el mismo eran las instalaciones del aserradero de Vadillo, donde al menos ya se contaba  con la parte más representativa del aprovechamiento mecanizado de la madera. La idea no les pareció mal y en poco tiempo la Diputación habilita el presupuesto necesario para  que el museo -entonces no se había decidido el nombre definitivo del Centro- fuese una realidad. El camino no fue fácil, pues pronto aparecieron diversos obstáculos que, finalmente, fueron felizmente superados. El más problemático fue la titularidad de las instalaciones que correspondían a la Dirección General de Patrimonio, por lo que fue necesario abrir un proceso legal para que éste cediese la titularidad al Ayuntamiento de Cazorla. Paralelamente la Diputación de Jaén adjudica los proyectos de obra y musealización a sendos gabinetes especializados y, una vez, el Ayuntamiento consigue la propiedad del aserradero, cede éste a la Diputación para ejecutar el proyecto. De las obras se encarga una empresa constructura local y la musealización corresponde a  STOA, empresa catalana especializada en este tipo de trabajos. Una vez recepcionado el Centro por parte de la Diputación, éste pasa a depender nuevamente del Ayuntamiento de Cazorla quien a su vez lo saca a subasta para su explotación, siendo adjudicado a la empresa local AlmaGaia. Cabe resaltar la positiva disposición sobre el tema de todas las instituciones implicadas: Consejería de Medio Ambiente, equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cazorla y Área de Turismo de la  Diputación Provincial de Jaén.

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Los elementos del aserradero se han respetado al máximo, eliminando únicamente los imprescindibles para habilitar el espacio a los visitantes, incluidos los discapacitados.

Con el fín de que el resultado no fuese un museo al uso y respondiera fielmente a la realidad etnográfica-forestal del territorio, los responsables del proyecto de museografía estuvieron constantemente asesorados por el Catedrático del Área de Geografía de la Universidad de Jaén y destacado investigador de la gestión forestal serrana, Eduardo Araque, así como por los profesores del Centro de Capacitación Forestal de Vadillo, Pedro Antonio Tíscar y quien suscribe. En mi caso, además, asesoré a STOA hasta el mismo día de la inauguración del ciCUM ultimando los textos definitivos, localizando herramientas y objetos, proporcionándole fotografías, etc, etc. Incluso, realicé previamente un viaje a la zona del Alto Tajo para ver tres museos de similar temática al que se pretendía construir en Vadillo.

Por descontado que el ciCUM no va a ser una fuente de riqueza y creación de empleo como si las instalaciones hubiesen vuelto a funcionar para el fín que fueron creadas, pero al menos dará trabajo a 2 ó 3 personas y significará un revulsivo para que Vadillo cambie de tendencia, a la vez que se complementa la oferta de servicios que Cazorla y el Parque Natural ofrece a quienes nos visitan.

¿Qué representa el ciCUM y qué objetivos pretende?

El interior del aserradero se ha respetado casi íntegramente, eliminando exclusivamente una sierra de mesa y un segmento de la cadena de rodillos de extracción de las traviesas con el fin de dejar espacio para la zona de recepción y tienda. Igualmente, en el taller de afilado se eliminó su utillaje al quedar habilitado como zona de exposición temática y sala de proyección. De este modo el visitante puede observar todo el proceso de despiece de los troncos, desde la rampa principal de entrada, donde un cargador de pinza situaba los troncos tal cual, hasta la cadena de extracción de las traviesas y otras piezas escuadradas al exterior. Aunque las máquinas no funcionan, sí se ha habilitado una aplicación informática en 3D donde se muestra meticulosamente el trabajo del carro neumático y sierra principal. A lo largo del recorrido que hará el visitante, se van mostrando fotografías o textos breves en tótems  alusivos al objeto e historia del aserradero, esquema de un despiezo tipo, métodos y técnicas de aprovechamiento maderero en la serranía, un muestrario de maderas y un humilde homenaje a seis personas que destacaron en la actividad forestal en la serranía: Tres ingenieros de Montes (Enrique Mackay, Jaime Cebrián y Alejandro Valladares) y tres trabajadores (Teresa La Arriera, El Tío Perdy y el Tío Quico Vazquiñas). En la parte temática anexa, además de una sala de proyección donde acabarán las visitas viendo un audivisual, se representan aspectos como la importancia del pino salgareño de esta Sierra a lo largo de la historia y su selvicultura. Igualmente se han incluido textos y objetos alusivos a otros aprovechamientos forestales distintos a los de la madera (pegueras, resinación, plantas aromáticas, setas, caza, ganadería, …) y a la forma de vida y quehaceres cotidianos de los serranos. Ya en el exterior, distintos carteles expositores, explican la historia de Vadillo -un poblado que se crea por y para el aprovechamiento de la madera serrana-, su importancia como zona de acopio y aguadero en el transporte fluvial de madera, así como la historia y cometidos de los dos edificios más significativos de Vadillo: la Escuela de Capataces y el Sequero de piñas.

Reseña D. Alejandro

Tótem biográfico de Alejandro Valladares, el Ingeniero de Montes que modernizó el aserradero y creó la Escuela de Capataces de Vadillo.

Igualmente van carteles alusivos a 26 puntos repartidos por toda la geografía del Parque Natural con especial significado etnográfico-forestal. Éstos a su vez llevarán unas aplicaciones al teléfono móvil para que el visitante pueda localizarlos en sus excursiones y acceder a su información. Árboles singulares como los Pino de las Veguetas y Galapán, La Cuesta del Bazar -donde se instaló el primer sequero de piñas de calor artificial de España-, el Sequero de Siles, el lugar donde se montó el primer gran teleférico forestal de la serranía o la Cueva del Peinero, en la Sierra de las Villas, son algunos de estos puntos.

El Tío Perdy, Enrique Mackay, Jaime Cebrián,  Teresa La Arriera y el Tío Quico Vazquiñas, todos ellos personajes elegidos como representación de los técnicos forestales y trabajadores que dedicaron su vida al trabajo de la madera en la serranía.

Con todo ello se ha pretendido conseguir estos objetivos:

  • Concienciar al visitante de que los aprovechamientos forestales sostenibles, al ser el bosque un yacimiento de recursos renovables, son compatibles con la conservación de sus ecosistemas: En esta serranía llevamos más de un milenio cortando y sacando madera por los ríos y, hoy, tenemos más madera que nunca, una flora y fauna invidiables y unos ecosistemas excelentemente conservados.
  • Ofrecer una educación ambiental seria y ajena a los tipos al uso, basados en teorías impuestas por urbanitas, normalmente ajenos a nuestra realidad natural y procedentes, en buena parte, de zonas donde el bosque sí fue arrasado y la naturaleza esquilmada.
  • Ensalzar el papel de los tres pinos autóctonos de esta serranía (salgareño, resinero y carrasco) y su papel en el desarrolllo y progreso de España, al haber servido de materia prima para la construcción naval y el abastecimiento de traviesas para el ferrocarril. La madera de estos pinos es la que siempre se aserró en el aserradero de Vadillo Castril, o la que desde tiempos inmemoriales se han transportado por flotación por los ríos serranos. La afirmación de que la mayoría de nuestros pinos fueron repoblados a partir de la Provincia Marítima en el siglo XVIII, para lo que se arrasaron enormes bosques de encinas, son conjeturas que poco o nada tienen que ver con nuestra historia forestal, pues lo cierto es que en este Parque Natural está la masa de pinares autóctonos más extensa, los pinares más longevos y los pinos más viejos -algunos superan el milenio- del continente europeo. Las repoblaciones forestales en Navahondona únicamente afectaron al 5% de su superficie.
  • Reivindicar el positivo papel de integración hombre-naturaleza de los serranos en el pasado que supieron vivir de y por la Naturaleza, habiéndo sido, normalmente, injustamente tratados por las Administraciones de turno.
  • Interpretar correctamente los elementos etnográficos que encontramos en la zona, tales como conocer las diferencias de nuestras pegueras con las de tipo castellano o malagueño; conocer un resiego o una mierera y la razón de ser de éstos; las técnicas de saca o resinación, conocer términos etnográfico-forestales, propios de la serranía; …
  • Interpretar distintos bioindicadores de tipo faunístico, así como la flora y vegetación de la zona. Para la consecución de estos dos últimos objetivos se habilitarían dos itinerarios estructurados que partirían desde el ciCUM.
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